Por Lidia Casas
Publicada en El DÃnamo, 12 de julio de 2012.
El abogado Mario Schilling, ex miembro de la FiscalÃa Oriente en Santiago y actual representante de algunas de las vÃctimas en el caso del jardÃn infantil Hijitus, ha señalado que dicha fiscalÃa está colapsada, por lo que no se han podido tomar las declaraciones de todos los niños y niñas afectados.
El reclamo es más que atendible, si se suman las denuncias de colegio Apoquindo, y debe ser escuchado, además de constituirse en un llamado de atención y reflexión sobre acceso a la justicia. Uno de los problemas del Ministerio Público, sus unidades y otras instituciones que trabajan con vÃctimas de violencia sexual y doméstica, es la ausencia de recursos para un tipo de delito de complejidad distinta a la de un delito económico.
Es el caso de las Unidades de VÃctimas y Testigos o de los centros de atención a vÃctimas de delitos violentos (CAVI), de la Corporación de Asistencia Judicial, que están sobrepasados. En las primeras, los tres profesionales que las integran recorren diariamente su región otorgando una primera atención para los efectos de la investigación penal. Las distancias, el acceso a comunidades más remotas no es una cuestión que los que vivimos en la capital podamos apreciar. A diferencia del caso Hijitus, la complejidad de la violencia sexual es que las agresiones normalmente se encuentran en el entorno familiar, donde la celeridad del proceso es relevante y la existencia de otras intervenciones de apoyo a las vÃctimas son fundamentales para poder enfrentarlo.
Por ello, este llamado no solo se refiere a las medidas psicosociales para la persecución penal, sino también a aquellas que buscan la reparación de las vÃctimas, la que queda entregada a otras instituciones. En ese sentido, estos dos casos que concentran la atención mediática deben llevar a pensar a los decisores de polÃticas públicas sobre el acceso a la justicia. Las vÃctimas de ellos cuentan con abogados querellantes y asistencia psicológica, lo cual no ocurre con la mayorÃa de las vÃctimas en nuestro paÃs. Actualmente, los equipos de intervención de distintas instituciones tienen escaso diálogo entre sÃ, hacen funcionar sus servicios con mucho compromiso profesional y en condiciones laborales reguleques.
El acceso a la justicia es un pilar al entender la igualdad de hombres y mujeres, independiente de sus condiciones sociales ante la ley en un estado de derecho. Por ello, este y otros reclamo en la misma lÃnea deben ser atendidos y contextualizado, sin caer en un discurso fácil para decir que se hace mucho, creando más unidades que escasamente se hablan entre sÃ.
