Por Helena Olea, Centro de Derechos Humanos UDP
ClÃnica de Migrantes y Refugiados del Centro de Derechos Humanos, UDP
Servicio Jesuita a Migrantes y Refugiados
Andreas Feldmann, ICP, UC.
Carolina Stefoni, Facultad de SociologÃa, UAH
Corporación ONG RaÃces
Corporación Colectivo Sin Fronteras
Escuela de PsicologÃa de la Universidad de Arte y Ciencias Sociales, ARCIS
Programa PRISMA de la Facultad de PsicologÃa,UAH
Iván Valenzuela Espinoza, Académico e Investigador, Departamento de Ciencias Sociales, UNAP, Iquique
Publicada en La Tercera, 6 de abril de 2012
Señor director:
En nuestra condición de organizaciones no gubernamentales y académicos que trabajamos con población refugiada, consideramos necesario precisar que el trabajo del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) es asesorar y promover la aplicación del derecho internacional de los refugiados en Chile. Su participación no es una intromisión, sino el cumplimiento de acuerdos internacionales.
Acnur se ha caracterizado por el respeto y apoyo a quienes trabajamos con refugiados. Si bien hay avances legislativos en la protección de los refugiados y en el desarrollo de programas y apoyo socioeconómico, preocupan las bajas tasas de reconocimiento, el número significativo de refugiados a quienes no se les permite ingresar al procedimiento, y la suspensión del Programa de Reasentamiento.
Al igual que otros grupos en Chile, los refugiados con frecuencia son discriminados en razón de su nacionalidad, de su etnia y por ser perseguidos. El Estado tiene una tarea pendiente, que incluye polÃticas y acciones continuas. Se necesita la presencia, y el trabajo de Acnur y de la sociedad civil, para que se garantice el derecho a un procedimiento a quienes reclaman ser refugiados, con garantÃas del debido proceso.
Faltan polÃticas públicas para promover su integración. Las organizaciones firmantes trabajamos por ello, y por eso no compartimos la carta de Lorenzo Agar Corbinos, publicada por este diario recientemente.
