por Jorge Contesse, Director del Centro de Derechos Humanos UDP
Publicada en latercera.com, 16 de octubre de 2009
Hace una semana, se celebró en Santiago un seminario internacional para discutir acerca de los desafÃos que impone la implementación del Convenio 169 de la OIT. El evento, organizado por la Identidad Lafkenche, el Grupo de Trabajo Mapuche por los Derechos Colectivos, el Consejo de Pueblos Atacameños, UNESCO, el Observatorio Ciudadano y el Centro de Derechos Humanos de la UDP, convocó por dos dÃas a académicos, abogados, activistas y representantes indÃgenas de diversas partes del paÃs, quienes debatieron sobre los derechos de los pueblos indÃgenas y las obligaciones correlativas que el Convenio estatuye para los Estados que lo suscriben.
Junto con los especialistas y participantes del seminario –que incluyó a nacionales de Bolivia, Colombia, Ecuador, Estados Unidos, Noruega y Perú, además de representantes y lÃderes indÃgenas de Chile—estaba anunciada la participación del Ministro encargado de la polÃtica indÃgena, José Antonio Viera-Gallo. Su participación era importante pues el gobierno impulsa una agenda que busca implementar este Convenio, asà como la polÃtica gubernamental de nuevo trato conocida como “Re-Conocer: Pacto Social por la Multiculturalidadâ€. Tratándose de un encuentro alojado en una Universidad, las condiciones para el diálogo –que muchas veces, se dice por parte de las autoridades, no es posible con lÃderes indÃgenas– eran propicias.
El Ministro Viera-Gallo habÃa confirmado su participación aunque pidió, un par de veces, que su intervención fuera modificada en el horario fijado. Las organizaciones que convocaban al encuentro, comprendiendo que el gobierno debÃa hacerse presente, accedieron a las peticiones y ajustaron el programa a los requerimientos de la autoridad estatal. El Ministro hablarÃa a las 13 horas.
El dÃa del encuentro habÃa expectación. Los indÃgenas que habÃan viajado largas horas se hacÃan espacio entre estudiantes que buscaban salas donde rendir pruebas, profesores que observaban con una mezcla de curiosidad y asombro los atuendos coloridos y sonoros de las autoridades tradicionales, y abogados de empresas que venÃan en busca de respuestas a las interrogantes que desvelan a sus clientes con la entrada en vigencia de este tratado internacional. A eso de las 11 de la mañana, la oficina del Ministro Viera-Gallo informó que éste no podrÃa llegar antes de las 13.30: “se habÃa atrasado el acto de conmemoración del plebiscito del 88â€. OfrecÃa, sin embargo, estar a cualquier hora de la tarde, horario dispuesto para una reunión indÃgena autónoma. Los organizadores modificaron una vez más el plan y concedieron al Ministro espacio para intervenir esa tarde sin alterar el encuentro de indÃgenas. Los rumores circulaban fuerte: el Ministro no llegarÃa, enviarÃa a otra persona de su oficina; en fin, no se atrevÃa a estar.
Y asà fue. A pesar de las confirmaciones y ajustes, alrededor de la 16 horas su jefe de gabinete anunció que el Ministro encargado de la polÃtica indÃgena no asistirÃa. ¿La razón? Pues nada, no irÃa. Asà de simple.
La reacción de los indÃgenas fue elocuente: en lugar de enojarse o gritar por la frustración, estallaron en una espontánea risa. Se pegaban con el codo y se echaban hacia atrás como señalando que era algo que siempre supieron y que nosotros, los organizadores no indÃgenas, simplemente no querÃamos ver. Uno de ellos se dio vuelta y me dijo: “tú qué crees, ¿es Viera-Gallo o Viera-Engaño?â€
Ha pasado más de una semana y la oficina del Ministro jamás dio una explicación por la ausencia. Perdió el gobierno una valiosa oportunidad para debatir en un ambiente de respeto, con desacuerdos profundos, pero con un saldo constructivo de entendimiento que muchos no anticipaban. Y, lo que es peor, la declaración gubernamental que promueve la construcción de la multiculturalidad — entendida como el “respeto a la diferencia entre ciudadanos con igualdad de derechos, en el marco de una sociedad democrática en la que varias culturas se dan cita en un espacio fÃsico común†— asomó como un fraude.
Recordé, entonces, cuán vacuas sonaban las declaraciones del Ministro asegurando en televisión que el modelo para la polÃtica indÃgena era el neozelandés, un paÃs donde un hecho como éste no podrÃa ocurrir sin que la suerte de ese personero no se vea afectada. En Chile, en cambio, para el gobierno que proclama la necesidad de â€sentarse a dialogar†se trató de un asunto que quedarÃa en la impunidad. Y seguirÃamos como si nada.

[PolÃtica] El ministro inútil « A la sombra del árbol rojo comentó,
[...] Hoy, 27 de ocubre de 2009, acabo de ver en el sitio del Centro de Derechos Humanos de la Universidad Diego Portales un artÃculo también referido a José Antonio Viera-Gallo y sus “soluciones” para el mundo mapuche: El fraude del Ministro http://www.derechoshumanos.udp.cl/el-fraude-del-ministro/ [...]
27 Octubre 2009 | 15:14